Un fútbol para recordar

Salíamos a toda prisa del colegio Ludus cargados con aquellas pesadas carteras, en las que se acumulaban los Sendas, el libro de gramática, el de sociales y el estuche repleto de colores, reglas y lapiceros.
Lo dejábamos todo en uno de los asientos laterales de la antigua tienda del Autoservicio de Macrino, y con cuidado sacábamos nuestro “taco” de sobres repetidos de la Liga 78/79 de nuestros pequeños bolsos del pantalón, casi siempre perfectamente atados con una goma elástica.
Tenía apenas nueve años y la calle Párroco Camino era un hervidero de coches que pasaban sin cesar, motocicletas y hasta camiones que venían de la Plaza de Abastos.
Entonces alguien preguntaba:
- ¡Qué! ¿Ya conseguiste a Junquera?
- ¡Que va… es imposible!
- Pues creo que lo tiene “fulanito” repe, pero pide 20 ó 30 cromos por él y 25 pesetas.
Junquera era de La Felguera y portero del Real Zaragoza (muchos años también guardameta del Real Madrid). Y es que en toda colección de antaño que se preste, siempre había algún cromo que, sin saber muy bien el motivo, se tornaba misteriosamente imposible de conseguir. Como si no hubiesen hecho la suficiente “tirada” del mismo. “Eso lo hiciste aposta”, decíamos a menudo. Pues con algunos cromos pasaba eso.

Y tenía una fácil explicación, las colecciones al final, tenían un pequeño apéndice con todos los números asignados a cada futbolista, y una línea de puntos con unas tijeras dibujadas. Unas señas a las que escribir (a la editorial) con un número máximo de unos 25 ó 30 cromos, para completar la colección, y así asegurarse de que completabas el albúm, y de que acudías a comprar los sobres.
¡Qué delicia cuándo nos daban un duro (5 pesetas) para comprar lo que quisiéramos! Entonces íbamos al Bazar Alonso, y Ramón o Francisco, se daban la vuelta y en la repisa de la estantería sacaban unos “tacos” espectaculares de sobres y contaban… hasta llegar a la cantidad de pesetas que “invertíamos” con toda nuestra pasión en nuestra colección.
Solían costar una peseta cada sobre y venían cinco cromos de futbolistas. También los vendían en el kiosco de “La Voz de Asturias” que entonces regentaban Herminia y Ramiro. O en el kiosco de Charo en el parque.

¡Qué maravilla abrir con nuestros pequeños dedos aquellos sobres y encontrar uno de los que nos faltaba! Teníamos lógicamente nuestro equipo favorito, pero nos sabíamos de carrerilla todos los futbolistas de 1ª división.
Por la tarde también teníamos clase (de 3 a 6) y entonces nos íbamos a casa –si era invierno- a merendar, a pegar nuestros cromos y luego a hacer los deberes y a estudiar porque la Señorita Teresa nos iba a preguntar la lección al día siguiente, y tocaba estudiarse las biografías de Ramón María del Valle Inclán y de Pío Baroja.
Utilizábamos pegamento “Imedio” y cola, pero cuando se acaba tu madre te decía: ¡uuyyy no hay tanto dinero para gastar en pegamento, haz un poco de “engrudo”!

Y allá que íbamos al armario de la cocina y buscábamos el bote de la harina y un vaso. Echábamos un poco de harina y agua, y removíamos con la cucharilla, hasta lograr una mezcla homogénea… y ya teníamos pegamento. Y el caso es que funcionaba.
No sé si recordáis aquellas colecciones de cromos, pero a mí de vez en cuando me encanta buscar en mis armarios y toparme con aquellos álbumes, que me han acompañado a lo largo de toda mi vida, y que son parte de mi pequeña intrahistoria.
Lo que daría por volver a meter la cabecita y verme en la cocina de mi casa con mi abuela, mis padres, y ver como pasaban los días sin prisas, sin responsabilidades, mientras disfrutaba pegando los cromos y completando la colección.
Una historia diferente para cambiar un poco de tercio, sin dejar de lado el tema que nos une en la página: Luarca club y Luarca villa, una vida futbolística y el día a día de sus gentes.
P.D.: Por cierto, por si a alguien le interesa el álbum costaba 15 pelas. ¿Alguien tiene a Junquera repe?
Por Cipri Fdez Fdez