Efrén, “rara avis” del fútbol actual.

En los años setenta en aquel inolvidable programa que todos veíamos por las noches, titulado “El hombre y la Tierra”, decía el recordado Dr. Félix Rodríguez de la Fuente que había ciertas “criaturas de Dios” que se encontraban en peligro de extinción. Hablaba Félix del Urogallo o del Gato Montés, y a los niños de aquella época nos sonaba un poco a chino, que aquellas maravillosas especies solo pasasen a ser recordadas en los libros de biología.
En este fútbol nuestro de cada día y especialmente desde el año 1995 –tras la dichosa y manida Ley Bosman-, por la que entre unos y otros han terminado por cargarse la filosofía y la razón de ser de este deporte, el balompié ha cambiado a peor sin rumbo ni solución.
Lo que primero solo se empezó a percibir en los clubes ricos e históricos del fútbol mundial, ha sido una costumbre que ha terminado por arraigarse en los equipos de base, incluso en muchos de ellos, aunque se hayan convertido en Centenarios.
Cada temporada los cambios en las plantillas han contribuido directa e indirectamente al despoblamiento gradual de los graderíos, y cuesta reconocer a los jugadores, e incluso encariñarse con alguno de ellos, porque no se sabe si se quedarán una temporada, o si siquiera terminarán por comerse el turrón, frase también anquilosada en el tiempo.

Y precisamente en esa situación -desde hace veintitrés años-, hay un jugador que pertenece al Luarca C.F. y que es la excepción que confirma la regla. Un hombre que atiende al nombre deportivo de Efrén, y que lleva más de dos décadas haciendo historia, no solo en La Veigona, sino en el fútbol local en particular y en el fútbol español, a nivel general.
Efrén Méndez Fernández, nació en Trelles (Coaña) un 2 de agosto de 1988. Ficha por el Luarca Alevín en la campaña 1998/99 y cada día que pasa, cada temporada que discurre, sigue escribiendo páginas de oro en la historia del club fundado en 1912.
Entró en el club siendo apenas un niño con 10 años, y ahora con 32 veranos a sus espaldas, es el mejor ejemplo de lo que significa un “sedentario” que ha apostado por un club y una camiseta, demostrando una fidelidad a prueba de modas y modismos.


Efrén se ha convertido en una especie en extinción, que sigue despertando en alguno de nosotros la más profunda admiración hacia una trayectoria inmaculada, con 23 temporadas dándolo todo por su querido Luarca C.F.
Este magnífico jugador, acreedor de una depurada técnica, y poseedor de un mortífero disparo que le ha llevado a marcar goles desde una distancia de 45 metros, como el que le endosó al guardameta Dani, del Atlético Lugones, al poco de comenzar el encuentro, un 3 de marzo de 2013.
Un jugador acostumbrado a desenvolverse como pez en el agua en la delantera del equipo –donde ha jugado en todas las posiciones-, y hasta ser capaz de rendir como centrocampista, e incluso como defensa lateral o interior.
Según mis estadísticas las cifras de mi querido y admirado Efrén son de auténtico récord, y destilan el aroma profundo del fútbol de cantera, el arraigo de antaño de un jugador por su equipo. Un total de 23 temporadas –y las que quedan-, 17 en el primer equipo y 6 en categorías inferiores; hasta sumar 435 partidos y nada menos que 107 goles. De ellos disputó nada menos que 5 campañas en 3ª división llegando a la cifra de 147 partidos y 16 goles.
Un superclase en el terreno de juego que debutó con la camiseta rojilla en Santa Cristina de Lena, con gol incluido, gracias a la confianza depositada en este fino jugador, por el que es uno de los mejores técnicos que ha conocido, José Fernando García Fernández “Cabanas”.
Me cabe además el honor de conocerle desde hace unos cuantos años, pudiendo afirmar que no solo es un gran jugador, sino que atesora todas las virtudes que le hacen ser una extraordinaria persona. Siempre receptivo a todas mis peticiones, aceptó ser de la partida en la mesa de presentación de mi libro sobre el Centenario del Luarca C.F., aquel lejano ya, sábado 26 de mayo de 2012.

Entre las criaturas de Dios que pueblan los terrenos de juego del Principado de Asturias, hace más de dos décadas que demuestra toda su clase uno de los más grandes jugadores que ha pasado por La Veigona. Un jugador que despierta en mí el espíritu olímpico con el lema, “citius, altius, fortius”, que demuestra cada día que lo exclusivo y lo singular, siempre permanecerá sobre las modas, para rescatar los auténticos valores del deporte.
Hoy en día es muy difícil encontrar ejemplos como el de Efrén, el “luarqués de Trelles”, el chaval que nos honra con un ejemplo de fidelidad que por desgracia brilla por su ausencia en los clubes de fútbol actual. Una estampa más lejana de estos tiempos actuales, pero que los románticos que quedamos en pie, seguimos echando de menos.
¡Enhorabuena Amigo Efrén por tu espléndida carrera! Teniendo en cuenta tu juventud espero y deseo que sigas aumentando mis datos. Cada año seguirán siendo inalcanzables para la mayoría y seguirán aumentando tu leyenda.
Por Cipri Fdez Fdez.
